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miércoles, 18 de enero de 2017

Carta a una amiga

     Hay veces en la vida, en las que la emociones estrangulan la garganta, y las palabras no acaban de salir; cuando sucede esto, la mejor solución es respirar profundo... y sentir. Sin embargo, nada de eso me ha servido hoy. Ni siquiera el aire frío de la mañana me ha aliviado la pena de tener que decir adiós a una querida amiga.

    Todos las despedidas son tristes, pero las peores son las que te arrebatan el derecho a decir lo que llevas dentro, lo que por olvido o disidía nunca comentaste. Por eso, para que mi garganta deje de estar rebosante de palabras, quiero volver a escribir una carta que envié hace tiempo, ya que no me es posible reescribir la vida.


Querida amiga:
El destino me obliga a escribirte de nuevo, muy a mi pesar. Ya te advertí  hace tiempo, que transitamos por caminos peligrosos, donde es fácil caerse y hacerse daño. Desgraciadamente, jamás imaginé que tú no llegarías a ver el final del sendero. Solo deseo que la naturaleza, o Dios, o quién tú quieras, te haya permitido observar mientras estabas al borde del desfiladero, lo mucho que te queremos.

        No estás sola. Ahora más que nunca permanecerás con nosotros, y serás libre para mirarnos con tus preciosos ojos desde el paseo de las flores, la biblioteca, o tu querida playa, cómo hacías cuando tenías otra edad. Podrás ver que te echamos de menos, y te prometo que no te alejarás de nosotros mientras nos quede memoria suficiente para permanecer junto a ti.

Me  gustaría contarte muchas cosas, querida amiga, pero ahora que lo pienso, entre nosotros ya no hacen falta las palabras, solo el sentimiento. Además, no deseo entretenerte demasiado, ya que debes estar muy ocupada conociendo por fin a todos los poetas libertarios que tanto te gustaban. 

Te envío un beso muy grande ..., allí donde estés.

P.D. Por favor recuerda en sus sueños a nuestros amigos, que la rosa del desierto, es un arbusto de crecimiento lento. Necesita muchos mimos y en el invierno incluso pierde las hojas. Pero cuando el sol aprieta, y todo lo demás se marchita, si la has cuidado bien, produce unas bellísimas flores blancas y rojas.
       Quizá el invierno haya sido demasiado largo, pero como las raíces eran profundas y las estamos cuidando, nuestras rosas serán dignas de una gran amistad.










2 comentarios:

  1. No tengo pablar lo k le as dedicado a mi hermana

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    1. Lo siento en el alma Ana.
      Nadie mejor que tú sabe que todas esas palabras han salido del corazón.

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